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Un Dios en quien confiar.

“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré. Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca. Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová”. (Lamentaciones 3:22-26)

El mundo está desesperado por esperanza. ¿Hay real esperanza para este mundo sin Dios? La respuesta es NO. Porque no hay esperanza fuera de Dios, y además podemos esperar y confiar por las siguientes razones:

1- Podemos confiar en un Dios Inmutable, que no cambia: “porque nunca decayeron sus misericordias”. vs 22 Dios siempre ha sido y es misericordioso. Su amor no cambia por nuestra pecaminosidad. Todo cuanto hace está basado en su Carácter.

2- Podemos confiar en un Dios Bueno, al cual no se le acaba la Misericordia. (vs. 22,23)
Dios cada día la renueva. No la merecemos pero Dios provee su Misericordia cada día.

3- Podemos confiar en un Dios Fiel, que cumple lo que promete: “grande es tu fidelidad” vs. 23
Si no conozco aquello que Dios promete, mi confianza y fe en Él no crecerá. Conocer Sus promesas renueva mi esperanza, mi fe, mis pensamientos, sentimientos, y me ayudan en mis decisiones.

4- Podemos confiar y debemos conocer a un Dios Personal, en el cual podemos esperar.¿Puedo decir que es Mi Dios? ¿Le conozco personalmente y diariamente? ¿Es mi amigo, el mejor amigo y confidente? ¿Confío en Él por encima de personas, mi trabajo, mi dinero, etc?

El salmista escribió: “Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte. Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, y es hermosa la heredad que me ha tocado”. (Sal. 16:5,6)
Otra versión dice: “Señor, tú eres mi alimento, lo único que poseo de valor y la copa de la que bebo. ¡Mi futuro está en tus manos!...La mía es una herencia hermosa”.

En Dios podemos confiar, tener esperanza y debemos ser agradecidos.

Adaptado de aquí.




Una fórmula para vencer.

En alguna parte leí lo siguiente: “Nos maravillamos de la perfección anatómica de una pintura de da Vinci. Pero olvidamos que Leonardo da Vinci, para llegar a esa hermosa pintura, tuvo que dibujar miles de manos.” Leonardo tenía esa misma firme determinación que Pablo ejemplificó en Roma cuando escribió la carta a los filipenses. Thomas Edison inventó la moderna bombilla eléctrica después de fallar mil veces en el intento. Según su propio testimonio, fue principalmente su firme determinación lo que le dio la luz incandescente al mundo, no su genio creativo de inventor. Pero no estamos hablando de atletas universitarios, ni de inventores geniales. Estamos hablando de un siervo de Cristo con una determinación firme. No hay una ruta fácil hacia la madurez espiritual. Esto no sucede de la noche a la mañana. Recuerde: es un proceso a veces fatigoso. Por lo tanto, no se tome la molestia de publicar un panfleto para revelar todos los obstáculos que está enfrentando. Tampoco no busque hacerse famoso por sus quejas. La queja nunca es buena para el corazón del cristiano. El Apóstol dice: “Olviden el pasado; esfuércense por llegar triunfantes a la meta. Sigan corriendo.” (Fil. 3:12-14) A partir de hoy desarrolle y mantenga una actitud de firme y determinación de madurar.

En medio de sus pruebas Job decía: “¿De donde, pues, vendrá la sabiduría? ¿Y dónde está el lugar de la inteligencia?” (Job. 28:20). La respuesta está en las palabras del versículo Santiago 1:5: “Pídala a Dios”. La solución está en la oración, que no debe ser ocasional sino continúa, persistiendo hasta recibir la respuesta de parte de Dios. No se trata de reclamar, sino de pedir. Es un ruego que descansa por fe en Su gracia. Más adelante Santiago dirá que Dios da “mayor gracia”. La sabiduría para entender la prueba no es un derecho, sino un regalo que sólo Él puede otorgar. Tengo la promesa de su Palabra: “Él provee de sabiduría a los rectos” (Pr. 2:7). Además el Señor dijo: “Pedid, y se os dará; buscad y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mt. 7:7). Debo confiar en que mi oración será atendida, porque “Él da a todos generosamente”. Los recursos de la gracia son infinitos, por tanto, la sabiduría que me dará será también grande. Señor, ayúdame a entender la prueba, y para toda situación de la vida dame sabiduría para saber que estás en el control de todo. Permíteme seguir adelante descansando plenamente en Ti

“Con mi voz clamaré a Jehová; con mi voz pediré a Jehová misericordia. Delante de él expondré mi queja; delante de él manifestaré mi angustia. Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda. En el camino en que andaba, me escondieron lazo. Mira a mi diestra y observa, pues no hay quien me quiera conocer; no tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida. Clamé a ti, oh Jehová; dije: Tú eres mi esperanza, y mi porción en la tierra de los vivientes. Escucha mi clamor, porque estoy muy afligido. Líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo”. (Sal. 142:1-6)


Mañana...

Salió como todas las mañanas después de un turno normal de trabajo, cansada. Eran las 6 de la mañana cuando inició su caminó hasta el paradero de la ruta del bus que la transportaría hacia su casa y pensó, como de costumbre, en lo que haría el resto del día: dormiría hasta las 11, se levantaría a preparar el almuerzo para que estuviera listo antes de ir a recoger a sus dos amores al colegio. Al llegar con sus pequeñas mujercitas, como les decía, harían las tareas y luego saldrían al parque.

Llegó al paradero del bus y allí se encontró con una de sus compañeras, se saludaron y juntas entablaron una animada conversación. Tomaron el bus juntas y siguieron hablando, su compañera insistía, desde hace ya tiempo, en invitarla a una reunión, en la que según ella, conocería a Dios. La invitó para esa misma noche, y como ya era mucho el tiempo y las excusas que le había inventado para no ir, solo se le ocurrió decirle que sí, que mañana, en su día de descanso, la acompañaría. Su compañera se puso muy feliz y al llegar a su destino se despidió con una bendición, un abrazo y un recordatorio de su compromiso.

Se quedó sentada con la mirada fija hacia fuera del vidrio del bus, pero sin ver nada, solo pensaba en si de verdad quería ir o no a esa dichosa reunión. Pensaba que podría dedicar ese tiempo a sus hijas, en ir al centro comercial comprar la ropa para la presentación del colegio, comerse un helado, ver una película...en fin, pensaba que cualquier cosa era mejor que ese dichoso plan de ir a "conocer a Dios", además, ella ya lo conocía, oraba de vez en cuando, siempre se acordaba de El y..."yo creo en Dios a mi manera". Pero ya se había comprometido, aunque... esa última opción siempre estaría vigente: mañana. Le podría decir que tiene cosas por hacer con las niñas y que mañana si. Luego tendría un evento en el colegio, pero le diría que mañana si...pensó en una y mil excusas y todas encajaban con el mañana, así, pensó ella, se libraría de su compañera por lo menos hasta que ella se cansara de invitarla y recibir mañanas como respuesta,

Pasó tanto tiempo pensando excusas y creando argumentos para validar su postura reacia a la necesidad de conocer a Dios, que notó tarde el momento de solicitar la parada del bus, se levantó de prisa, corrió hacia la parte trasera del bus y solicitó la parada, el conductor buscó la orilla mientras frenaba y abría la puerta para permitir la bajada de la mujer que solicitaba la parada. La puerta se abrió mientras el bus se acercaba a la orilla y ella bajaba el primer escalón, el bus frenó y ella daba el paso para bajar el segundo escalón pero tropezó...su corazón palpitó fuertemente, el morral que llevaba frente a ella cayó en la calle y luego ella... su cabeza golpeó contra el borde del andén, su muerte casi instantánea le dio para dedicarle un último pensamiento a sus mujercitas y con esa imagen partió al más allá.
Y tú ¿a qué le das largas, a qué le dices...mañana?

"Buscad al SEÑOR mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cerca." Is. 55:6

"La gente hace planes,
    pero sólo el SEÑOR puede hacerlos realidad." Prov. 16:1 PDT

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